"La escena como destino" por Salvatore Pace. Reseña de La escena des/encontrada, de Mario J. Buchbinder

 

 


Hay libros que no se leen: se acarician, se recorren, se atraviesan. Y, al atravesarlos, se descubre que no están hechos de capítulos, sino de corrientes, de vientos, de respiraciones: La escena des/encontrada pertenece a esa rara especie de obras en las que el pensamiento no avanza por conceptos, sino por ondulaciones: una palabra que fluye, una escena que aflora, un gesto que vuelve a decir lo que, por pudor o por miedo, ya no nos atrevíamos a escuchar.

De Mario Buchbinder no es necesario recordar su rol, su escuela, su institución. Basta con su voz: una voz que no pretende, no reivindica, no prescribe verdades, sino que abre brechas. Sus páginas son como ciertas heridas luminosas, casi rendijas: hablan de la fragilidad del ser humano, pero también de su inesperada capacidad de resonancia.

La reseña que sigue no es un comentario ni un homenaje. Es un gesto lateral, oblicuo, casi una reverencia: el intento de acompañar al lector italiano dentro de esa zona intermedia en la que el encuentro y el desencuentro no se oponen, sino que crean aperturas, umbrales, tránsitos posibles, destinos y destinos.

Quien firma estas líneas lo hace in absentia: no para esconderse, sino para dejar que el libro brille sin interferencias ni mediaciones, como una escena que no pide espectadores y, sin embargo, invoca una presencia.

Un acto discreto, casi un agradecimiento que permanece en la sombra de la página, donde algunas presencias encuentran su forma más auténtica.

Con La escena des/encontrada, Mario J. Buchbinder entrega al lector una obra madura, estratificada y generosa: un verdadero atravesamiento de la escena humana —clínica, teatral, grupal, psíquica— conducido por uno de los maestros más originales del psicodrama latinoamericano. El libro, compuesto por una serie de contribuciones ya publicadas pero profundamente reelaboradas, es menos una recopilación que una constelación: cada capítulo es un fragmento autónomo que, sin embargo, resuena con los demás en un sistema complejo, donde las ideas se remiten unas a otras, se oponen, se transforman.

El título —La escena des/encontrada— ya encierra el núcleo teórico del volumen: la escena es siempre un encuentro fallido, una verdad que se muestra y se sustrae, un gesto que intenta expresarse y que, precisamente en ese intento, abre espacios de posibilidad. La escena nunca es unívoca; es más bien un lugar de oscilación continua entre: realidad y fantasía, estructura y fragmento, gesto y palabra, identidad y máscara, cuerpo y cultura.

Este «desencontrarse» no indica la pérdida, sino la condición misma del trabajo psicodramático: lo que únicamente se encuentra en su movimiento de desencuentro, en su todavía no, en su casi.

La obra confirma la cifra de Buchbinder: la fértil trama entre psicodrama, psicoanálisis, teatro, poesía, antropología y filosofía. Su enfoque nunca busca «purificar» las disciplinas, sino ponerlas en diálogo, hacerlas resonar en el punto en el que cada una pierde su autonomía.

Es un texto profundamente moreniano y psicoanalítico no por repetición dogmática o didáctica, sino por fidelidad creativa: Buchbinder muestra cómo el pensamiento de Moreno sigue generando líneas de fuga, reinterpretaciones, contaminaciones con lo que la contemporaneidad plantea e impone.

Una de las contribuciones más importantes del libro es la sistematización de la escena en sus diferentes grados de emergencia y estructuración. Buchbinder distingue, con una sutileza clínica poco común, cuatro formas principales de escena:

- protoscenas: fragmentos primarios, pulsionales, pre-representativos;

- microscenas: epifanías breves, condensadas, que funcionan como nudos de sentido;

- escenas estructuradas: narraciones con roles, trama y conflicto;

- escenas simultáneas: acontecimientos paralelos, no jerárquicos, que requieren una visión multifocal.

Estas categorías no son simples taxonomías: son instrumentos clínicos, verdaderos indicadores para el trabajo psicodramático, que ayudan al conductor a orientarse entre los diferentes niveles de simbolización, afectividad, corporalidad y lenguaje.

El tema de la máscara recorre todo el volumen, no como un simple objeto escénico, sino como un dispositivo epistémico. Para Buchbinder, la máscara es al mismo tiempo: protección y umbral, filtro y revelación, continuidad con lo arcaico y recurso para lo contemporáneo, elemento clínico y objeto poético.

En estas páginas, el lector encuentra una de las reflexiones más sofisticadas sobre las funciones psicodramáticas de la máscara en el escenario pospandémico, en las identidades fragmentadas, en las heridas de la historia social argentina y en las dinámicas grupales.

El libro defiende con fuerza la necesidad de no separar la práctica clínica de su poética: el estilo, el ritmo, las elecciones escénicas, la calidad de las figuraciones, el «cómo» del gesto terapéutico.

La poética no es adorno, sino método: es la dimensión que permite acoger lo impredecible, escuchar lo que la escena aporta como excedente con respecto a la palabra.

En este sentido, el texto de Buchbinder es una invitación a pensar la cura como un tránsito transicional —winnicottiano en su alcance, moreniano en su acción— donde lo que importa no es la coherencia conceptual, sino la vitalidad que la escena conoce y puede generar.

Buchbinder aborda temas cruciales para la psicoterapia contemporánea:

- el cuerpo marcado por la pandemia y la guerra;

- la xenofobia como escena social que hay que deconstruir;

- la fragilidad del terapeuta y el narcisismo profesional;

- las nuevas formas de grupalidad y de vínculo;

- la tensión entre ética y estética en la dirección de la sesión.

Cada capítulo abre un frente, pero no cierra ninguna pregunta: la escritura de Buchbinder mantiene un estilo plenamente coherente con su clínica: abierto, oscilante, plural, nunca autorreferencial.

La escena des/encontrada es, quizás más que cualquier otro de sus libros, una especie de panorama trascendental poético-clínico. Recoge cuarenta años de trabajo en el Instituto de la Máscara, entrelaza autobiografía y reflexión teórica, atraviesa experiencias sociales dolorosas (dictadura, exilio, precarización del vínculo) sin separarlas nunca de la tarea terapéutica.

El lector reconocerá en él la voz de un autor profundamente argentino pero universalmente humano: un pensador que no teme el riesgo de la ambigüedad, del exceso, de lo dionisíaco, porque sabe que en la escena —como en la vida— es precisamente lo que se escapa lo que genera la verdad.

La fuerza del libro radica en mostrar que la escena no es un instrumento ni una técnica: es una condición de la existencia. Buchbinder nos recuerda que el ser humano siempre está «en escena», incluso cuando no lo sabe; que cada gesto es una historia; que cada grupo es un lugar de revelación; que cada cura es un acto poético.

La escena des/encontrada es, en este sentido, un texto inestimable para quienes trabajan en el campo del psicodrama, los métodos activos, la clínica grupal, la terapia teatral y el psicoanálisis contemporáneo: un libro que no enseña fórmulas, sino que abre caminos insospechados.

 

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