Prologo del libro "Penumbra de Luminosidad" de M. Buchbinder por Jacques Ancet

 El lugar intermedio

                                                                        El andarivel entre la vigilia y el sueño, Mario Buchbinder 




 La voz que habla en este libro es una voz de fronteras. El título lo anuncia de entrada, Penumbra de luminosidad, así como los títulos de las seis secciones que lo componen en los que las “orillas”, el “eclipse”, la “niebla”, el “silencio” evocan un mundo cambiante de reflejos y contraluces, de opacidades y de transparencias. Esta voz, la oímos hablar entre amor y muerte, hoy y ayer, entre aquí y en otra parte, entre sueño y vigilia. Allí está ella en las “orillas del cielo”, en el caer o levantarse el día,en el borde del pasado, en las estaciones intermedias— primavera, otoño—, en el borde, pues, de lo que, en un mismo movimiento, desaparece y aparece :

 Oscurece en el mar /tiemblan espejos nacientes 

Entretejida de melancolía, de nostalgia, ella nos roza, nos envuelve, nos penetra. ¿Ella es quien habla, o somos nosotros? La escuchamos.

 ¿Qué dice? 

Es el amor lo que ella no cesa de expresar y no es puro azar si sus primeras palabras están colocadas bajo el signo de Circe y de Eurídice: deslumbramiento y pérdida infinita: “Te encontraré/ para morir entre tus dientes”. ¿Morir o vivir? Demasiada intensidad resulta mortal. El amor vive bajo la amenaza : de la separación, de la noche, del olvido. Tiene relación con la nada que es su faz oscura, y de la cual, paradójicamente, se nutre:

 “…La nada puede ser antesala de muerte/ 12 Mario Buchbinder Penumbra de luminosidad 9 tan profundamente asociados a un pasado que ya no volverá . Y es toda una vida la que evoca discretamente dicha voz, toda una historia, ese “decir cargado de historia” : inmigración, presencia enigmática del padre y de sus muñecas (“Mi padre frente a la muerte y a las grandes guerras creaba muñecas”), incluso la cárcel (“gimen las antiguas cicatrices de la cárcel”), nombres de lugares, de cosas cotidianas, pero todo eso apenas evocado, como en filigrana, en la entramado de los días y de la palabra. 

Porque hablar -escribir-, para la voz, sería eso: estar siempre entre . En ese lugar intermedio en que se elabora el poema:

 Me consuela la noche jugar con versos/ misterios de oscuridad /surgen en libertad/ escribo en duermevela/ las luces de la lámpara construyen imágenes fantasmas brujos amores bailan/ yo dormido sigo escribiendo/ como aquellos animales muertos.

 En efecto, la voz que aquí habla siempre tendría que ver con el sueño. En su “luminosidad” y en“penumbra”, ella sería atravesada por el mismo poder de aparición: la de una palabra y por ende la de un mundo en estado naciente, y ella tendría, al mismo tiempo, la misma fragilidad. “La escritura le advenía como a otros advienen los sueños - escribe Thomas Bernard- y como los sueños era frágil”. Fragilidad hecha de brevedad e intensidad donde, por espacio de un instante, la voz atraviesa lo oscuro, se ilumina y canta.

 Jacques Ancet Trad,: Cristina Madero

Jacques Ancet, es poeta y traductor tambien de Juan Gelman y Alejandra Pizarnik, entre otros.

Comentarios