Psicoanálisis “en cruce”: Cartografías (Inter) subjetivas - Por Leo J. Laguna - Valeria Huart




Psicoanálisis “en cruce”: Cartografías (Inter) subjetivas


El Cuerpo, la Escena, la Máscara Psicoanálisis y Poética de la Cura: Cartografías Transdisciplinares en el Instituto de la Máscara — Ética del Cuidado y la Resistencia

Leonardo J. Laguna - Valeria Uhart

 

* Introducción: La Caja de Herramientas, una Complejidad Transdiciplinar

Proponer una lectura de las prácticas en el Instituto de la Máscara implica adentrarse en un andamiaje conceptual múltiple y una ontología de procesos; con un método y un territorio liminal donde no existen esencias fijas ni elementos predeterminados. Desde el paradigma de la complejidad, heterogénea y convergente, construimos una caja de herramientas transdiciplinar donde acontecen la clínica corporal, el psicodrama, las artes escénicas, la antropología del cuerpo, la plástica, la literatura y la filosofía. El eje vertebrador de este entramado es el psicoanálisis. Distanciándonos de un psicoanálisis dogmático y burocratizado, en cambio apostamos por un psicoanálisis en cruce, operativo, instituyente y abierto. Se trata de una praxis atravesada por la savia de la poética y los múltiples lenguajes como elementos vivos que se despliegan en los cuerpos, la palabra, la máscara y la creación artística. Entendemos todas estas manifestaciones como expresiones del jugar humano —en sentido winnicottiano— y como producciones legítimas del inconsciente y de su capacidad de asociación libre, en el campo transicional y la poiesis de la experiencia humana.

 

*El Suelo Seminal de la Cura: Espacios Transicionales, El arraigo existencial, Sostén – Pulsión Vital y Potencia telúrica

Nuestra praxis se sitúa en las zonas de superposición de juego e intersección de sentido y las metáforas vivas, entre lo escénico y lo poético. Si el psiquismo temprano —siguiendo a Piera Aulagnier— procesa las escenas originarias del pictograma para fundar la capacidad de simbolización, la función del analista, terapeuta o coordinador es propiciar las condiciones para que florezcan las escenas, el espacio transicional mediador y la dimensión poética de la cura. Esta labor de cuidado existencial implica el sostén y el apuntalamiento para el pensar y el devenir del sujeto y el deseo. En este punto articulamos los aportes de Donald Winnicott con la filosofía de Levinas, acerca del rostro del semejante, y con las nociones de Baruch Spinoza, conocimiento y composición vital, las nociones comunes y las pasiones alegres.

El entorno y el sostén: El "cuidado suficientemente bueno" aloja el despliegue del Self verdadero, permitiendo la continuidad existencial y la organización del entramado psique-cuerpo-espacio-tiempo. La clínica implica un despliegue de tiempo y de cuidado como organizadores existenciales. Tenemos en cuenta que algunos autores describen una compleja red de apuntalamientos del psiquismo, que incluye el apuntalamiento corporal, la apoyatura vincular que vuelve vivo ese apuntalamiento, y el apuntalamiento social – cultural, que conforman un entrelazado de corposubjetividad situada múltiple.

El encuentro y el conatus: Esta corpo subjetividad resuena con la noción spinoziana del conatus —el impulso vital por perseverar en el ser—. Los encuentros clínicos y artísticos incrementan la potencia de actuar, conocer y crear, transformando las pasiones pasivas en afectos alegres, composiciones vitales, nociones comunes, modos y grados de conocer y desplegar el ser.

 

*Multiplicidad de Lenguajes: Hacer Cuerpo, Acuerpar colectivo - las Escenas y las Máscaras – Lo Semiótico y lo Simbólico.

En la clínica del Instituto de la Máscara, la escena jamás se halla aislada: es inmanente al cuerpo, al gesto auténtico, al movimiento expresivo y a la narrativa. Una escena así mismo no está aislada de otras, se derivan, se implican, se ocultan y desocultan, se mezclan. Las palabras, el espacio, los sonidos, las telas y las luces son asumidos como materialidades legítimas de la subjetividad y sus extensiones. El grupo y la corporalidad interactúan en un movimiento complejo de asociaciones libres que cobran vida en un tercer espacio transicional, dónde tienen lugar múltiples lenguajes y diversos códigos simbólico- semióticos, y formas de uso de estos lenguajes que hacen a la experiencia humana. Esto último se vincula con las elaboraciones de Kristeva acerca de lo simbólico y lo semiótico como esferas interrelacionadas, matrices organizadoras del psiquismo humano. El cuerpo es concebido como territorio escénico y territorio de la imagen, donde lo semiótico y lo simbólico colisionan y se anudan. Lo semiótico —como pulso, ritmo y disposición corporal previa al sentido formal— aflora en la escena carnavalesca, rompiendo la rigidez de la identidad yoica. El psicoanálisis implica un territorio corporal escénico y de máscaras, así como el abordar la imagen inconciente del cuerpo y el esquema corporal, psico-plástica existencial.

 

La Máscara como Órgano de Superficie Social

En esta articulación, los núcleos conceptuales del psicoanálisis nos permiten pensar la pulsión como combustible vital y redefinir la máscara. Lejos de ser un accesorio ornamental, un objeto inerte, la máscara constituye un dispositivo clínico y una estructura viva que compone, revela y oculta/desoculta:

Mecanismos inconscientes: La condensación y el desplazamiento se inscriben de manera privilegiada en la experiencia con la máscara y el trabajo de ensueño – fantasía.

Órgano social y Banda de Möbius: la máscara funciona como el "órgano de superficie del conjunto de las relaciones sociales". A la manera de una cinta de Möbius, en su superficie la cara más externa expone e integra lo más interno del sujeto con los procesos histórico-sociales colectivos, superficies que se tocan liminalmente, como dice el poeta P. Valery “Lo más profundo es la piel”.

 

Las Funciones de la Máscara

Lejos de ser un accesorio, un objeto cualquiera la máscara constituye un dispositivo clínico y una estructura viva que opera en múltiples niveles simultáneos:

 

  1. Función Simbólica e Inconsciente: La condensación y el desplazamiento se inscriben en la experiencia con la máscara. Permite metabolizar escenas y protoescenas para inscribirlas en escenas susceptibles de representación, y//o re inscribirlas como parte de un nuevo acto psíquico instituyente.  
  2. Órgano de Superficie Social y Banda de Möbius: La máscara funciona como el órgano de superficie del conjunto de las relaciones sociales. A la manera de una cinta de Möbius, en su continuidad la cara más externa expone e integra lo más interno del sujeto con los procesos histórico-sociales colectivos. Es más una máscara lleva a otras en un proceso de semiosis infinita, como bien observó Nietzsche en sus intuiciones acerca de las máscaras. Máscaras y escenas que se anudan, se deslizan, se encuentran y desencuentran. La máscara no sólo hace referencia al objeto que puede cubrir un rostro, o una parte del cuerpo, o puede simbolizar algo, un órgano, una situación, una vitalidad existencial, un mapa de máscaras. Una teoría, una organización de sentidos paradigmáticos puede llegar a ser incluso una máscara en algún sentido amplio, ya que encubre, oculta, muestra y revela manifestaciones.
  3. Distanciamiento Lúdico e Integración: Al colocarse una máscara, se abre el juego ficcional y del metabolismo de la fantasía, un distanciamiento del "no soy yo, es otro", aunque se en el fondo que también soy yo y mi circunstancia.  Este distanciamiento facilita la simbolización, la exploración y el juego y funciona como mediador seguro para explorar aspectos escindidos, permitiendo una catarsis de integración y una senso reflexión
  4. Revelación (Aletheia): Lejos de ocultar, la máscara funciona desde el principio de Aletheia (desocultamiento), poética del desenmascaramiento, es además una nueva relación del sujeto consigo mismo, con su ser estar en el mundo.

 

Distanciamiento lúdico e integración: Al colocarse una máscara, se abre el juego ficcional del "no soy yo, es otro". Este distanciamiento relaja las defensas yoicas y funciona como mediador seguro para explorar, metabolizar y reinterpretar aspectos escindidos o rígidos de la identidad, permitiendo lo que denominamos una catarsis de integración.

 

 





El Objeto Intermediario, lo transformacional y lo transicional: Puente de elaboración y distancia protectora

  • Reducción de la "encerrona" y la resistencia: Frente a situaciones de alta vulnerabilidad, trauma o bloqueo discursivo, la palabra directa puede ser amenazante. El objeto intermediario en un espacio cuidado de sostén absorbe la carga afectiva, metaboliza intensidades, creando una distancia protectora que permite abordar lo traumático o reprimido sin inundar al sujeto, bordear la cosa (Das Ding) como diría Lacan.
  • Intersubjetividad y comunicación no verbal: Funciona como un conector vincular en el grupo. Permite la circulación de sentido sin pasar por la vigilancia del código verbal formal, habilitando formas de diálogo basadas en el peso, la textura, la tensión y la forma, los elementos no verbales de la semiótica que se articulan con y más allá de la palabra.

 

  • Punto de corte y condensación de sentido:
    • Corte: Interrumpe la habitual identidad cotidiana del sujeto.
    • Condensación: Condensa afectos, pulsiones, temores o fragmentos de la historia del paciente que no encontraban representación en el lenguaje hablado.
  • El rostro vaciado: La máscara vacía al rostro de sus gestos habituales de defensa. Al calzarse una máscara, el cuerpo entero debe ponerse en juego para sostener la forma; el cuerpo se convierte en el verdadero resonador de la escena, paradojalmente ese vaciar y rodear el vacío creador permite la posibilidad de des rostrificar y recrear nueva rostridad.


 Articulación en la Práctica Clínica Psicoanalítica y Psicodramática

  • Tránsito del cuerpo al objeto y del objeto a la palabra: El proceso clínico corporal social estético que elaboramos no elimina la palabra, sino que la re-metaforiza. Trabaja con la espontaneidad y la fuerza instituyente, la multiplicidad, pero también con la metáfora escénica que estructura lo desestructurado, re-ordena los flujos. Elaboración verbal: En un compartir la palabra siempre regresa, pero ya no como una racionalización defensiva, sino enriquecida por la vivencia estética y corporal sensible.
  • Desarticulación de la fijeza subjetiva: Al permitir encarnar múltiples máscaras y escenas, al desestructurar y estructurar en un dispositivo de grupo, de psicodrama, de clínica corporal, etc., el sujeto descubre que su identidad no es una sustancia rígida, sino una constelación de formas posibles, habilitando la poética de la cura y la expansión de la pulsión vital y la posibilidad de devenir lo nuevo.

 

 

 

 

 

*Dimensión Ético-Estética: La Ternura como Suelo Fundante y Dispositivo Político – Afectos – Resistencias Materialismo ensoñante

La clínica psicoanalítica no es neutral ni aséptica. El sujeto es una entidad activa, un agente activo, que se entrelaza y deviene en comunidad y en redes vinculares y de significación Frente al sufrimiento contemporáneo —expresado en la mortificación institucional, la crueldad, el aislamiento algorítmico y la "encerrona trágica"—, como expresaría Ulloa, la respuesta clínica debe ser colectiva e instituyente.  Apostamos por el imaginario radical (Castoriadis) y el materialismo ensoñado (León Rozitchner), donde la corporalidad, el sostén afectivo deseante, el apuntalamiento materno, se conjugan con lo histórico social. Es decir, lo afectivo libidinal y la ternura son las bases del sujeto ético.  Este cruce se nutre asimismo del "suelo seminal" y el "estar siendo" (Rodolfo Kusch), entendiendo el arte como poiesis y forma viva de conocimiento existencial. Ante la pregunta de si la ternura es la atmósfera indispensable para sostener estas operaciones sin que el sujeto colapse, afirmamos categóricamente que sí. La Ternura como Dispositivo afectivo – poético y político: no es ingenuidad ni mero afecto, sino un riguroso dispositivo afectivo-político que ofrece amparo, y fundamenta el basamento de una ética Es el fundamento que sostiene la integridad del ser en sus momentos de fragilidad. El Sujeto Ético: Nace en la negativa radical a reproducir la crueldad sufrida, deteniendo la cadena de la violencia social, las encerronas y la barbarización de los lazos.  

 

*Una Escena de la clínica

En el consultorio (también, afuera) A., de 6 años, no se podía quedar quieta. “Voy a hacer una mariposa” dijo. Fue a buscar un maniquí para armar sobre éste un personaje, utilizando algunas telas, objetos y máscaras que hay disponibles. Eligió para ponerle al personaje la máscara de una mariposa. Entretanto hacía la vertical, una y otra vez.  Marcamos un escenario en el piso, con cintas de papel. “Ahora armo la gente”, armó el “público” con peluches sobre almohadones. “La ponemos acá” dijo, y ubicó al maniquí por fuera del escenario “Y elegimos la máscara de una vaca” (que colgó de una silla, también, de “público”). Mientras la ayudaba, pensé que la escena estaba transcurriendo no sólo adentro sino también afuera del escenario. Ella estaba armando un público (¿un borde?): miradas ficcionales que sostenían el espacio vacío del escenario. Después, se puso la máscara de la mariposa que antes tenía el maniquí y entró al escenario, inquieta. Propuse acentuar esa inquietud “Cuando cuente hasta tres, entrás al escenario, y la mariposa no va a poder quedarse quieta”. Eso hicimos, varias veces, hasta que se cansó. Le pedí un título para esa escena: “La vaca y la mariposa”. Algo de lo de “afuera” había entrado al espacio escénico. Le pregunté cómo se sentía la mariposa. “Está cansada, no para porque le gusta mucho bailar; y si se queda quieta se pone triste”. Me quedé pensando en la inquietud, el público ficcional y el espacio vacío. ¿Cómo representar algo de la vivencia del vacío? ¿Cómo construir una mirada que aloje la tristeza y la inquietud/quietud? Esto marcó una dirección en el trabajo, que seguimos explorando en las sesiones posteriores.

Otra Micro escena micro narración

Paciente joven dice reflexivamente “Siento que nos juntamos (en la labor terapéutica) a sembrar la tierra con palabras, palabras que son como semillas, y que va a ser otra cosa como vayamos haciendo algo con ese jardín, cultivando”…


 


 

 

*      Planificar Esperanza activa  y Micropolíticas de Resistencia – Artes del Cuidado

El Imaginario Radical (Castoriadis) y el Materialismo Ensoñado (León Rozitchner): La corporalidad y el sostén afectivo deseante se conjugan con lo histórico-social. La afectividad libidinal materna y lo femenino emergen como resistencia frente a la abstracción capitalista.

 

  • Ecosofía y Cuidado Sensible: Articulación entre la ecosofía mental, la social y la ambiental. El psicodrama y la clínica corporal, con sus potencias poéticas resguardan la singularidad del deseo frente a la homogenización de la subjetividad, la rigidez, el achatamiento, la conserva cultural, la explotación y el extractivismo de las pulsiones vitales. El cuerpo individual se teje con el cuerpo colectivo; poner el cuerpo (acuerpar) ante la violencia es un acto de sanación y restauración territorial. Un acto de poiética y potencia carnavalesca

 

Este entramado amplio, transdisciplinario y complejo halla su anclaje territorial en la filosofía de Rodolfo Kusch y el pensamiento decolonial latinoamericano:

  • El "Estar Siendo" y el Arraigo: Frente al "Ser alguien" abstracto del pensamiento eurocéntrico, el trabajo con el cuerpo y la máscara responde al estar siendo en un suelo determinado. Es el habitar la existencia en su contingencia e imperfección, con la fuerza y el hedor de nuestras tierras
  • La Producción Seminal y el Hedor: Kusch opone la pulcritud de la ciudad occidental al "hedor" de la América profunda: lo visceral, lo emocional, el barro, el cuerpo no normado. La clínica del Instituto de la Máscara recupera esa matriz seminal donde el sufrimiento no se reprime, sino que se transforma en poiesis compartida.

Sentipensando en Nuestra América: Integración de la razón con la afectividad corporal. No hay pensamiento disociado del sentir ni del territorio que se habita, ni de la poiesis conjunta plástica, narrativa, poética, escénica, dramática, etc.

 

 



Mapa Fantasmático Corporal Grupal (Instituto de la Máscara)

 

 

 

 

Como planteaba Enrique Pichon-Rivière, la tarea fundamental es planificar la esperanza junto a otros/otras. Se trata de una clínica psicoanalítica y corporal que, al desarticular las ficciones de la opresión a través del arte, la máscara y el cuidado, le devuelve al sujeto la salud, la autenticidad y la potencia transformadora de la vida, la resistencia de lo vivo.

Politizar la inmanencia implica desplegar una resistencia somática, poética y política frente a las lógicas de alienación y fragmentación actuales, entendemos la micropolítica de la resistencia no como una proclama macropolítica, sino como acciones cotidianas, afectivas corporales de autonomía, verdaderas trincheras micropolíticas y micropoéticas. Como decía E. Galeano “actos simples, chiquitos, quizá no sean tomar e golpe los medios de producción”, pero sin duda son creadores de salud, de la “producción de otros medios”. Cuando en el encuadre clínico-corporal se confecciona o utiliza una máscara, se juega una escena, una plástica, se realiza un acto de resistencia íntima, que a su vez implica un trabajo de simultaneidad comunitaria: se detiene la maquinaria de la crueldad para reabrir vías de fuga, deseo y creación. Lucha por la salud, activa creadora es también reconocer y luchar por la transformación de los factores afectivos vinculares, sociales y políticos que generan malestar. Se trata de una clínica psicoanalítica que, al desarticular las ficciones de la opresión a través del arte, el cuerpo y el cuidado, restituye al sujeto la salud, la autenticidad y la potencia transformadora de la vida y una reciprocidad de un buen vivir – buen estar en los lazos, en el cuerpo, en el mundo…. Un mundo donde quepan otros mundos posibles…

 

 

 


 


 

 

*      Bibliografía 

 

 

Bleichmar, Silvia (2007) “La construcción del sujeto ético”. Ed. Paidós.

Buchbinder, Mario (2001) “Poética de la cura” Letra Viva Editorial.

Buchbinder, Mario (2024) “La escena (Des) encontrada: Psicodrama-Clínica-Teatro-Poética-Psicoanálisis-Máscaras”. Ediciones de la Máscara.

Buchbinder, Mario. Matoso, Elina (2011) “Mapas del Cuerpo – Mapa fantasmático corporal”. Letra Viva Ed. Inst. De la Máscara ediciones.

Castoriadis, Cornelius, (1993) “La institución imaginaria de la sociedad” Ed. Tusquets Matoso, Elina (2017) “El cuerpo, territorio de la imagen”. Ediciones de la Máscara y Letra Viva. Fernández, Amaría, (2007) “Las lógicas colectivas, Imaginarios, cuerpos, multiplicidades”. Ed. Biblos.

Kaes, Rene - Bleger J.  (1992) “La institución y las instituciones” Compilados. Ed Paidós.

Rozitchner, León (2011) “Materialismo Ensoñado”. Ediciones Tinta Limón.

Kusch, Rodolfo. (2009) “Obras Completas”. Ediciones Fundación Ross.

Ulloa, Fernando, (1995) “La novela clínica psicoanalítica”. Ediciones Paidós.

Vélez Peña, JJ. (2025) Genealogía de la sentisapiencia, elementos para una ontología intercultural”. Ediciones Ciccus.

Winnicott, Donald. (1991) “Realidad y Juego”. Ed Gedisa.

 

 Parte de este escrito fue presentado en el Congreso internacional de Arte y Filosofía "Artes en Cruce" en el año 2026 - organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A. en conjunto al Centro Paco Urondo, a la Revista Kiné, al Instituto de la Máscara y otras participaciones. 

 

 Valeria Huart es psicóloga, psicoanalista, psicodramatista, música, cantante  y especialista en recursos artisticos, expresivos clínicos y pedagógicos. Se dedica a la clínica de infancias y ha contribuido con varias publicaciones y congresos. 


Leonardo J. Laguna, es psicólogo, docente, psicoanalista y psicodramatista especializado en recursos expresivos, arte y corporeidad. Es también docente y educador popular.  

 

 

 

 

 

 


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